Petición: Introducir la ganadería en la agenda de protección del clima en la COP23 en Bonn

El cambio climático es actualmente el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad

Del 6 al 17 de noviembre de 2017, delegados de todo el mundo, miles de expertos y activistas medioambientales asistirán a la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático (COP 23) en Bonn, Alemania, para continuar el proceso iniciado con el Acuerdo de París.

El problema

La ganadería  es una de las principales causantes del cambio climático, la deforestación, la contaminación, el consumo de agua, la pérdida de hábitats y la extinción de especies. Es responsable de más emisiones de gases de efecto invernadero (14.5%) que todo el sector de transportes a nivel mundial, es decir, que todos los coches, aviones, trenes y barcos juntos.

Sin embargo, los responsables políticos rara vez (o ninguna) incluyen la ganadería en sus discusiones sobre cambio climático. Es necesario reducir el número de animales criados para consumo humano y modificar nuestros hábitos alimentarios para que podamos frenar el cambio climático y proteger de forma sostenible nuestro medio ambiente. La solución está en nuestros platos: según los últimos estudios, si los consumidores de U.S.A sustituyeran la carne por fuentes vegetales de proteína (como las legumbres), el país cumpliría entre el 46% y el 74% de sus metas de reducción de gases de efecto invernadero. Esto convierte a la ganadería en la pieza clave de los objetivos del acuerdo de la Convención de París.1

Una dieta basada en plantas podría reducir las emisiones emisiones producidas por nuestra alimentación hasta en un 40%. 2

Nuestro objetivo

Los políticos deben introducir y priorizar la alimentación, en particular la ganadería , en la agenda global de protección del clima. A partir de noviembre en la COP 23, los responsables políticos  deben mirar más allá de los sectores energéticos  y de  transporte para combatir y abrir el debate sobre el impacto de la producción ganadera mundial en nuestro planeta. Por lo tanto, pedimos al gobierno de Alemania, como nación organizadora de la COP 23 en Bonn, que presente y aborde esta cuestión en las negociaciones de protección climática.

Qué hace ProVeg

ProVeg España, como organización internacional por la  conciencia alimentaria, es tu voz a la hora de conseguir que la ganadería forme parte de la agenda del cambio climático.

ProVeg trabaja para mejorar el sabor y la accesibilidad de los alimentos 100% vegetales, tratando de influir en la política de gobierno, las instituciones públicas, la industria alimentaria y la sociedad en conjunto. Apreciamos cualquier paso que toman las personas, las organizaciones y las instituciones hacia una alimentación más vegetal. Para hacer este cambio realidad, es esencial que surja un movimiento potente que lo promueva. Por eso, ProVeg busca crear una comunidad global de defensores comprometidos con nuestra causa, capaces de construir un mundo mejor entre todos y para todos.

Únete a nuestro movimiento y ayúdanos a que la ganadería forme parte de la agenda de protección del clima. ¡Gracias por tu compromiso!

#GanaderíaEnCOP23

La Alianza Climática es una amplia alianza de más de 100 organizaciones, entre ellas BUND (Amigos de la Tierra – Alemania), Oxfam y WWF. La Alianza se ha comprometido a crear un marco político que reduzca drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Como miembro de la Alianza Climática Alemana, ProVeg se ha comprometido a tener en cuenta las considerables emisiones causadas por la ganadería, y quiere sensibilizar a otras organizaciones miembros de la alianza sobre este asunto a través de una comunicación efectiva con todas ellas.

La COP 23 es la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático, que se celebrará este año del 6 al 17 de noviembre en Bonn, Alemania. Aquí se reunirán los signatarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). El foco se pondrá en cómo implementar las detalladas medidas acordadas en el Acuerdo Climático de París 2015 (COP 21). La Conferencia será presidida esta vez por la República de Fiji, un país insular gravemente amenazado por el cambio climático.

La Conferencia sobre el Cambio climático COP 21 adoptó la Convención de París de 2015, que establece limitar el calentamiento global provocado por el hombre a una temperatura inferior a 2°C en comparación con la era preindustrial. En la implementación nacional, esto significa que los estados signatarios necesitan reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores.

Uno de los problemas fundamentales es que los productos de origen animal consumen considerablemente más recursos que los alimentos de origen vegetal, debido a la ineficiente conversión de la proteína y a la gran cantidad de agua y energía consumida durante su producción, causando así un mayor número de emisiones.   

La producción de carne alcanza proporciones imposibles.

El despilfarro que ocasiona la ganadería es grotesco: un tercio de la cosecha mundial de cereales acaba utilizándose para alimentar al ganado en vez de directamente en nuestros platos 2. El nivel de producción de carne en todo el mundo supera los 300 millones de toneladas al año, y la tendencia está aumentando aumentando considerablemente 3. Si la demanda continúa así,  el volumen de producción de carne deberá aumentar a unos 455 millones de toneladas para 2050 4, lo cual es difícilmente posible debido a los recursos limitados de nuestro planeta. Si los gobiernos se toman en serio los compromisos del Convenio de París, necesitan fomentar un cambio radical en la producción de alimentos.

Las cifras en España hablan por sí solas: el 11% de las emisiones de gases de efecto invernadero se atribuyen a la alimentación. Solamente el sector de la energía emite más gases. No se incluyen en estas cifras factores como la energía utilizada para el transporte de productos agrícolas o en las granjas, el uso de pastizales y otras fuentes importantes de emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, el porcentaje del sector ganadero  es en realidad superior al 11%. Parte de las actividades ganaderas aumentaron sus emisiones en un 1% mientras que las actividades agrícolas las redujeron hasta un 4%, según fuentes del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.  5

El consumo de productos de origen animal: la pieza clave en la reducción de gases de efecto invernadero

Los consejeros científicos del Ministerio Federal de Alimentación y Agricultura de Alemania  señalan que la reducción del consumo de alimentos de origen animal tiene tiene el mayor potencial a la hora de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero: “Teniendo en cuenta los ambiciosos objetivos nacionales e internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, es inevitable  disminuir las emisiones relacionadas con la producción de los alimentos.” 6 La reducción drástica del número de animales destinados a consumo humano es, por lo tanto, la pieza clave para que los países alcancen los objetivos climáticos de París.

Atribución de la foto: Sam Beebe (CC BY 2.0)

Atribución de la foto: Jai Mansson (CC BY 2.0)

(1) The Atlantic (2017): If everyone ate beans instead of beef

https://www.theatlantic.com/health/archive/2017/08/if-everyone-ate-beans-instead-of-beef/535536/

 

(2) FAO (2017): Crop Prospects and Food Situation. No. 1. Rome (March 2017). Online: http://www.fao.org/3/a-i6903e.pdf [13.09.2017]

 

(3) FAO (2017): FAOStat Statistics Database. Online: http://www.fao.org/faostat/en/#data/QL [13.09.2017]

 

(4) FAO (2012): World agriculture towards 2030/2050 – The 2012 Revision. Online: http://www.fao.org/docrep/016/ap106e/ap106e.pdf [13.09.2017]

 

(5) MAPAMA (2016): Avance de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero correspondientes al año 2016.

http://www.mapama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/sistema-espanol-de-inventario-sei-/notaresultadosavance2016-12dejulio2017_tcm7-463225.pdf [28.09.2017]

 

(6) Westhoek, H. et al. (2014): Food choices, health and environment: Effects of cutting Europe’s meat and dairy intake. Global Environmental Change 26, p.196–205