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La próxima pandemia está a la vuelta de la esquina si no se cumplen los objetivos climáticos de la UE

17 diciembre 2020

  • El sistema alimentario mundial y las dietas basadas en animales, impulsores clave de zoonosis como la Covid-19
  • Pese a la grave crisis que ha provocado, el coronavirus no es tan letal si se compara con enfermedades como la gripe aviar H5N1, con una tasa de letalidad de hasta el 60 %
  • El mayor riesgo de futuras pandemias es la cría intensiva de animales para alimentación

Si la Unión Europea no remodela la Política Agrícola Común (PAC) teniendo en cuenta los objetivos climáticos establecidos en el Acuerdo Verde Europeo, la probabilidad de una nueva pandemia es extremadamente alta. Existe una innegable conexión entre las pandemias, como la provocada por la COVID-19, y nuestro sistema alimentario basado en animales. Así lo señala el Informe sobre Pandemias y Alimentación (Parte I), elaborado por ProVeg Internacional. Además, la aplicación de la nueva Política Agrícola Común (PAC) requerirá un esfuerzo extra para conseguir una producción sostenible y combatir el cambio climático.

La investigación de ProVeg Internacional, avalada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), sostiene que el cambio climático contribuye al aumento de la transmisión de patógenos de los animales huéspedes a los seres humanos. Las temperaturas medias más altas pueden cambiar los hábitats tanto de los animales como de los patógenos, lo que provoca desequilibrios en los ecosistemas y pérdida de biodiversidad, generando mayores riesgos de aparición de nuevas enfermedades infecciosas. Además, los cambios en el clima también pueden favorecer la transmisión de enfermedades transmitidas por vectores. Un claro ejemplo son los mosquitos de la malaria y el dengue, que se están expandiendo a nuevas áreas geográficas dado que ahora las condiciones climáticas son favorables.

No hay duda de que el cambio climático es resultado de las actividades humanas. Uno de los principales impulsores del cambio climático es la ganadería, que representa aproximadamente el 16 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y que también contribuye de manera importante a la degradación ambiental.

El Informe sobre Pandemias y Alimentación (Parte I) de ProVeg Internacional sigue la estela de una serie de investigaciones con hallazgos similares publicados en las últimas semanas por instituciones como WWF, la Universidad de Cambridge y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Existe un consenso creciente entre las ONG, las instituciones académicas y la comunidad científica de que el sistema alimentario mundial debe cambiar si queremos prevenir futuras pandemias.

Cría intensiva de animales

La actividad humana que más riesgo tiene de generar pandemias como la actual es la cría intensiva de animales para alimentación. Es otra de las conclusiones principales de este informe, un documento que identifica y pide cambios urgentes en el sistema alimentario mundial para prevenir futuras pandemias. 

El informe advierte de que las elecciones alimentarias y el sistema alimentario mundial son impulsores clave de zoonosis (enfermedades como la Covid-19, que se transmiten de animales no humanos a humanos) de tres formas claras y que se refuerzan mutuamente:

1) A través de la destrucción de los hábitats naturales y la pérdida de biodiversidad, impulsada en gran parte por la ganadería.

2) Mediante el uso de animales salvajes como alimento.

3) Mediante el uso de animales de granja como “alimento” en la agricultura animal intensiva.

Riesgo de futuras pandemias

Ya sea que hayan tenido su origen en los animales salvajes, como se asume con la Covid-19, o en los animales de granja, como es el caso con las gripes aviar y porcina, todas estas enfermedades suponen serias amenazas para las personas y la salud mundial, y ya están causando más muertes que la diabetes y los accidentes de tráfico juntos. Con datos recogidos a 17 de diciembre, la tasa de letalidad del 2,7 % de la Covid-19 en España la hace 27 veces más letal que la gripe común y en los peores momentos de la pandemia, puso al límite los sistemas sanitarios de muchos lugares del mundo. Sin embargo, el coronavirus no es tan letal como otras enfermedades zoonóticas como, por ejemplo, la gripe aviar H5N1, con una tasa de letalidad de hasta el 60 %. No solo los brotes futuros pueden ser más peligrosos, los expertos y expertas coinciden en que también serán más frecuentes. Las causas de este alarmante pronóstico son de origen humano y están todas vinculadas con el sistema alimentario mundial.

“La receta para el desastre es sorprendentemente simple: un animal, una mutación, un humano y un único punto de contacto”, apunta Jens Tuider, director internacional de ProVeg Internacional y autor principal del informe. Todavía no conocemos la historia completa sobre la aparición de la Covid-19, pero no hay incertidumbre sobre la gripe porcina y la gripe aviar: esos virus evolucionaron en granjas industriales, donde las condiciones son perfectas para el desarrollo y transmisión de virus. “Hay muchas razones para alejarse de la cría intensiva de animales: abordar la crisis climática, proteger el medio ambiente, combatir la resistencia a los antibióticos, proteger nuestra salud y el bienestar de los animales. Pero mitigar el riesgo de la próxima pandemia, que podría tener un impacto aún más devastador que la Covid-19, es quizás la razón más persuasiva de todas. La ciencia apoya claramente esto, pero ¿hay suficiente voluntad política?”, se pregunta Tuider.

“Nos encontramos en una situación muy vulnerable ante futuras pandemias, con consecuencias posiblemente peores que las de la actual pandemia del coronavirus -añade por su parte Cristina Rodrigo, directora de ProVeg España. Los alimentos que comemos y cómo los producimos están alimentando este riesgo. Tenemos una necesidad urgente y vital de transformar nuestro sistema alimentario a uno más basado en plantas, más sostenible y resiliente”. 

Para la doctora Musonda Mumba, directora de la Unidad de Ecosistemas Terrestres del PNUMA, el informe de ProVeg Internacional demuestra claramente la conexión entre la producción animal industrial y el mayor riesgo de pandemias. “Nunca antes habían existido tantas oportunidades para que los patógenos saltaran de los animales domesticados y salvajes a las personas”, advierte. La experta recuerda que en los últimos meses se han decretado cierres de plantas procesadoras de carne en Reino Unido, Estados Unidos y Alemania, ya que han sido espacios de propagación de la Covid-19. “Claramente, esto brinda otra oportunidad para repensar nuestros sistemas alimentarios en lo que respecta a las pandemias”, apunta.

Por su parte, la doctora Laura Jane Smith, consultora de medicina interna y respiratoria del King’s College Hospital, coincide con el Informe de ProVeg Internacional en que es “poco probable” que esta sea la última pandemia a la que se enfrente esta generación. “Ahora mismo se dan las condiciones perfectas para que otros virus se propaguen de animales a seres humanos en múltiples lugares del mundo. Estas condiciones son creadas por nuestro sistema alimentario basado en productos animales. Una pandemia futura podría ser mucho peor, ya que puede ser más infecciosa o más letal. Debemos hacer todo lo posible para prevenirla. Y podemos hacerlo”. 

Un cambio hacia una alimentación más basada en plantas no solo reduciría el riesgo de futuras pandemias, sino que transformaría radicalmente la salud humana.

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