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Europa restringe las denominaciones de los productos de origen vegetal, pero mantiene ‘hamburguesa’, ‘nuggets’ y ‘salchicha’
6 marzo 2026
ProVeg advierte que las nuevas restricciones afectarán a la innovación y la competitividad
Los negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea alcanzaron ayer un acuerdo provisional en los trílogos sobre las normas de denominación de los productos de origen vegetal, en el marco de la revisión del Reglamento de Organización Común de Mercados (OCM). Los negociadores llegaron a un acuerdo que prohíbe el uso de 31 términos en total. La lista incluye denominaciones asociadas a animales como ‘pollo’, ‘ternera’ o ‘cerdo’, así como nombres de cortes como ‘pechuga’, ‘muslo’ o ‘contramuslo’.
Términos de uso generalizado como ‘hamburguesa’, ‘salchicha’ y ‘nuggets’ seguirán estando permitidos, pero no así ‘filete’, que fue añadido a la lista de prohibición junto con ‘hígado’ durante las negociaciones. Esto significa que las denominaciones basadas en el formato del producto (como hamburguesa, salchicha y nuggets) quedan en su mayoría permitidas, mientras que las restricciones se centran principalmente en los nombres de especies animales y la terminología de cortes de carne.
La otra cuestión controvertida en la negociación fue la inclusión de los nuevos alimentos (novel foods), como los procedentes de la agricultura celular. Aunque estos productos aún no están disponibles en el mercado europeo, los colegisladores acordaron extender la prohibición de forma preventiva.
Se ha acordado un período de transición de tres años que permitirá a los productores agotar el stock existente y adaptarse a las nuevas normas una vez que la legislación entre en vigor. El expediente pasará entonces a la adopción formal por parte del Consejo de Agricultura y Pesca (ministros de los Estados miembros), seguida de una votación final en el pleno del Parlamento Europeo.
ProVeg International acoge favorablemente el alejamiento de una prohibición amplia con recomendaciones más drásticas, pero mantiene que las nuevas restricciones siguen siendo innecesarias. La organización subraya asimismo que cualquier nueva norma debe ser proporcionada y jurídicamente coherente.
La claridad proviene de la información, no de las prohibiciones
“No hay pruebas de una confusión generalizada entre los/as consumidores/as cuando los productos están claramente etiquetados como de origen vegetal o veganos”, declaró Jasmijn de Boo, CEO Global de ProVeg International. “Eliminar términos familiares no mejora la transparencia; reduce la claridad y aumenta la fricción en el punto de compra”.
Más del 90 % de las personas consumidoras en Europa distinguen entre productos de origen vegetal y animal cuando se utilizan calificativos. Alrededor del 80 % apoya el uso continuado de términos familiares con un etiquetado claro de vegetariano o vegano.
¿Cómo afectará esta nueva norma al sector empresarial?
Se prevé que la decisión conlleve:
- Cambios generalizados de marca y de envasado.
- Aumento de los costes operativos y de cumplimiento normativo.
- Un impacto desproporcionado sobre las pymes.
- Incertidumbre en los distintos idiomas y mercados de la UE.
Las estimaciones del sector apuntan a cientos de millones de euros en costes combinados de cambio de marca e ingresos perdidos en los principales mercados de la UE.
Cuestiones clave que siguen sin resolverse
Incluso con el acuerdo político alcanzado, persisten varios retos de aplicación:
- Garantizar una interpretación coherente en todos los idiomas de la UE.
- Evitar la fragmentación regulatoria entre los Estados miembros.
- Al extender las restricciones a los nuevos alimentos (novel foods) de carácter prospectivo, como la carne cultivada, la propuesta limita efectivamente productos que ni siquiera están autorizados ni disponibles en el mercado.
- Los productos híbridos que combinan proteínas animales y vegetales, cada vez más populares en mercados como Dinamarca y los Países Bajos, deberán ahora ser renombrados.
- La traducción y la coherencia lingüística resultarán especialmente complejas. Sin una coordinación adecuada, el mismo producto podría enfrentarse a restricciones de denominación diferentes en distintos mercados, socavando el Mercado Único.
“El acuerdo es solo el primer paso”, añadió de Boo. “El impacto real dependerá de cómo se apliquen estas normas en la práctica”.
Una señal que contradice las ambiciones europeas
En un momento en que Europa afronta retos apremiantes en materia de renta de los agricultores, seguridad alimentaria, resiliencia del mercado y adaptación al cambio climático, ProVeg insta a los/as responsables políticos a centrarse en una reforma sustancial del sistema alimentario, en lugar de en debates simbólicos sobre denominaciones.
“El debate debe dejar de centrarse en cuestiones que no suponen un problema para enfocarse en tomar medidas que promuevan una producción y consumo más variado de alimentos con impacto positivo para la salud y el planeta, y que a su vez activen la economía y seguridad alimentaria europeas”, comenta Verónica Larco, directora de comunicación de ProVeg España.
Europa lidera actualmente el mercado mundial de productos de origen vegetal. Con el marco adecuado, las proteínas alternativas podrían generar más de 111.000 millones de euros anuales y dar empleo a más de 400.000 personas de aquí a 2040.
ProVeg mantiene su compromiso con una regulación basada en la evidencia que proteja a consumidores/as y, al mismo tiempo, permita la innovación y la competencia leal.